Fajardo publica nuevo álbum el 3 de diciembre

Mira el vídeo de ‘Intuición’ y reserva el disco en vinilo y digital

Hay una expresión muy de las Islas Canarias que es ‘mirar a los celajes’. Los celajes son formaciones de nubes que de alguna manera nos llaman la atención y donde uno desaparece por un rato, embelesado ante el efímero paisaje. Tal encantamiento encaja con el proceso de composición de una canción. Mientras las nubes son guiadas por el viento, su color es determinado por la incidencia de la luz del sol, o su forma cambia en función de la temperatura, presión, carga eléctrica… durante el proceso creativo el artista persigue una melodía, la estira desde la nada y la moldea guiado por la intuición.

Desde que se conocieron en dos mil dieciocho, un presentimiento hizo que Fajardo empezara a fantasear con la posibilidad de que sus nuevas canciones fueran arregladas por Trilitrate. Por el camino, al trío neoclásico se fueron sumando otros músicos admirados, como Marc Enseñat (Monkey Nuts) y Diego Hdez (Keiko, The Conqueror), a quienes finalmente complementaron tres de sus habituales colaboradores: Manuel Campos (Rosvita), Jordi Tost (Gos Binari, Parmesano) y María Navidad (Tostadas, Mesa Camilla). La corazonada se había hecho realidad y entonces sí, en manos de esta nueva banda, las ideas empezaron a formar un cancionero tan dinámico y rico en matices, como sobrio en el empaque de cada uno de los temas. Un cuerpo de canciones conceptual que Javier Ortiz (estudio Brazil) ha capturado prácticamente intacto, en esta obra mayor llamada ‘Intuición’.

‘Intuición’ es un canto a la observación, a la música y a la amistad. A sobrevivir, en definitiva. En palabras del majorero –Elegí ‘Intuición’ como título porque me parece que es en ella donde reside la esencia de mi voluntad creativa (…). Efectivamente, el disco aborda cuestiones múltiples pero siempre desde una inquietud poética, una reflexión imprecisa y bella por la que subyace el sabotaje visceral a lo obvio. La intuición se abre paso en su máxima expresión y, ante el reto de la paternidad (Deidad) –con la seguridad de no tener nada claro (Accidentes)-, anhela el viaje por el viaje (Geometría/ Geología). El lastre del raciocinio (Aprender-Desaprender) se torna volcán pero, cual vértigo del músico frente a la experiencia escénica, es arrasado por el mar, purificado en salitre. Trascendemos. Llegamos a una montaña donde los podomorfos están tan integrados en la roca que es casi imposible su hallazgo de día (de noche es cuando emergen de la traquita, cubierta por el líquen). Será sobre las huellas de nuestros ancestros, donde os reciban las brujas de Tindaya. Aquí os espero.

Pre-order