Desde las alturas de la sierra madrileña, con abundantes horas de vuelo sobre los escenarios, y un primer y fabuloso disco homónimo publicado en 2021, Veta regresan con este segundo álbum conceptual titulado «Doble negación», que incluye diez cortes magnéticos, textos reflexivos y una energía crítica contagiosa. Porque cuando el ‘no futuro’ se consolida como ideología dominante, cuando el hastío del nihilismo resulta insoportable y cuando nuestra imaginación ya solamente es capaz de reproducir escenarios distópicos, es en la desesperación donde reside precisamente la esperanza. Esperanza auténtica, sin conversiones repentinas a optimismos que desconocen la duda y la negatividad. Esperanza como doble negación, asumiendo la negatividad material de raíz pero afirmando conscientemente su integración en la proyección de futuros.
Grabado por el propio dúo en Bordados Sister y mezclado por Dany Richter en El lado izquierdo, en los textos de estas nuevas canciones Ana Galletero (Travolta) y Carlos Toronado (PAL) se sitúan en el interior de una lucha contradictoria entre el desánimo que produce el presente arrollador y el deseo de aprender la esperanza necesaria que nos permitiría aprovechar la posibilidad de superar el estado actual de las cosas. Mediante el uso de órganos, sintetizadores, cajas de ritmos y loops, Veta se introducen en el minimalismo de la música electrónica, el kraut y el post-punk para conformar un músculo musical crujiente y bailable con el que alinean poética y política de forma sumamente personal.
Abre el disco «Contrapaso», primera canción compuesta para »Doble negación» inspirada en la obra de Ernst Bloch y su principio esperanza, cuya idea abre camino a los temas que siguen, como «Espectros». Hermosa pieza sobre no rendirse en los momentos malos, aunque solo sea por quienes lucharon antes que nosotros. Luego «Fuera de lugar» juega con la idea de la utopía como un no-lugar, un más allá luminoso que a veces vemos necesario, otras ridículo y «Telecuerpos» se introduce en el desdoble físico-virtual en el que habitamos actualmente. Cierra la cara A la instrumental «Zona de sacrificio», en homenaje a las regiones geográficas que el sistema necesita devastar para seguir funcionando. La cara B empieza con dos canciones cuyos títulos remiten a «Dysphoria mundi» de Paul B. Preciado: «Heroína electrónica» y «Disforia». A las cuales sigue «Enjambre», canción inspirada en el protagonista de «Cosmópolis» de Don de Lillo, que trata de poner en evidencia el contraste entre los psicópatas ‘hiper-efectivos’ que necesita el sistema y el resto, que criticamos sin hacer lo suficiente. «Materia» nos prepara para el cierre del disco, con «Hiperstición»: pieza enérgica, etérea y bella donde se utiliza este concepto opuesto a la superstición sobre cómo las ideas -especialmente las creencias, la ficción- influyen en la producción de nuestra realidad.













