Grabado nuevamente con Javier Ortiz en Estudio Brazil, Tensura regresan con «Chacales y gorriones». Segundo álbum de este trío de Madrid que, en relativamente poco tiempo, ha alcanzado un nivel de concisión compositiva absolutamente excepcional, el cual se materializa ahora en este corpus de temas memorables, con pasajes contorneantes y una sencillez lírica -con una profundidad política- cuasi poética.
Desde el título del disco, Tensura nos remiten a una sociedad dual, con un sistema de roles preestablecidos (macro y micro) que explota el teorema demográfico norte-sur, a la ecología del desborde y, cómo no, a la alienación colectiva y la re-normalización del fascismo ante el enésimo sueño de una lucha de clases. Y es que, efectivamente, ya sabíamos que Hugo Santos, Jesús Barrios y Luis Ramos formaban una banda única en su especie, pero esto va mucho más allá. En «Chacales y gorriones», Tensura despliegan ante nosotras un dominio del lenguaje musical propio, con el que son capaces de imprimir una pequeña y angular vuelta de tuerca más al género ¿post hardcore?. Aspecto, este último, que les convierte en una banda tan valiente como imprescindible para la escena del rock alternativo ibérica.
Empezamos el disco con «Ilusión», describiendo la felicidad que les produce a Hugo, Jesús y Luis tocar juntos. De resonancia rítmica africana, continúa «Carrusel», canción sobre la promoción del estigma a la inmigración irregular de menores. Le siguen un homenaje a nuestro añorado Rick Froberg (Hot snakes, Obits, Pitchfork, Drive like Jehu y amigo de la escena ibérica como pocos) y «GNIP» (en respuesta al adocenamiento al que nos conducen los medios de comunicación generalistas), antes de llegar a «Regulier». Alegre oda a la no resignación que cierra la primera cara. Abrimos de nuevo con «Siempre dentro», canción sobre los estímulos de seducción y sobreexposición de la intimidad contemporáneos. Tema al que siguen las enigmáticas (y fascinantes) «Cabeza colchón» y «Splash», hasta llegar a «Diferentes necesidades». Pieza que retrata los nuevos síntomas del impacto generado actualmente por las redes sociales, la cual nos conduce al mastodonte final: la desertificación del planeta y la erradicación de la humanidad. Disfrutad.


























