Hermann Gäns es un compositor, músico y artista sonoro con una extensa trayectoria en bandas como Antigua y barbuda o Pape, además de miembro en activo del colectivo artístico navarro Pr0t0c0lectiv0. Su práctica musical abarca un complejo crisol de sensibilidades, inmortalizadas todas ellas ahora en este proyecto de electrónica tan personal, con el que publica su primer álbum, titulado «Le moulin».
Compuesto íntegramente en un molino sobre un río y grabado por el propio artista en territorio francés, «Le moulin» es un trabajo de estudio minimalista, que en ocasiones deriva hacia la música de síntesis. En él, Gäns se inspira en torno a diversos conceptos sobre la naturaleza y sobre la gravedad, hilados en una suerte de continuum o de plano constante que atraviesa las seis piezas que lo forman y que remite, con ello, a su propio peso y a su propia levedad musical. Así pues, la hermenéutica nos habla del entorno y de los motivos vitales desde donde nace y cobra forma la música, desplegando con ello un excepcional ejercicio de exploración y de instrumentalización de la memoria… para desvanecerse después.
Veladas por un halo de melancolía y de romanticismo sumamente personal, los temas que forman esta obra parecen documentar la tentativa del autor por rescatar imágenes del recuerdo y afrontar su presencia -la potencia de la sugestión- así como, acto seguido, resignarse y dejar que se hundan de nuevo en la corriente del olvido, devolviéndolos a la remisión. Gracias a ello, Gäns consigue dar forma a una generosa elucubración sintética que nos brinda acceso a las entrañas de su intimidad, la cual musicalmente se traduce en suerte de suspensión o de flotar etéreo e indefinido -pero muy sugerente melódicamente- que avanza a través de pasajes caleidoscópicos en deriva latente, lenta y sutil, hacia el irreversible culmen del ciclo vital. Pues efectivamente «Le moulin» es el espacio íntimo, físico y mental donde ha sido compuesto el álbum, pero Hermann Gäns consigue llevarnos allí, activando informes desde lo irracional, cuya belleza detona nuestra sensibilidad.
















