Regreso al futuro

Charnego

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  • Referencia

    R110
  • Formatos

    Digital, Vinilo
  • Fonograma

    Álbum

Sacad el confeti porque ‘Regreso al futuro’ es como un desfile gramsciano de carrozas con gigantes y cabezudos

Al cobijo del peligro, en la noche madrileña, se produjo el encuentro entre Pablo Garnelo (Biznaga, Ardora) y Marco Lipparelli (Being Berber, Gut Derby) con Álvaro Marcos y David Moralejo de Atención Tsunami. Tras el deslumbre inicial, la amistad abrió un periodo de reencuentros infiel e intermitente que se prolongó durante toda la pandemia y, cuyas impros y primeros ensayos, les llevó a un callejón sin salida. Es decir, a convertirse en una banda con un puñado de canciones y la posibilidad de un estudio. Grabado en tres sesiones en directo con una vieja Tascam a 8 pistas en Metropol, el primer álbum de Charnego es una contundente declaración de intenciones. Canciones a bocajarro y no hay piedad, aunque el ímpetu de la insurgencia aparece, eso sí, ensamblado a un engranaje sónico de relojería suiza. ‘Regreso al futuro’ ha sido compuesto y grabado cual arrebato de orfebre, sobre unas bases rítmicas peso pluma -que retumban por toda la sala- y mediante las guitarras seguramente mejor afiladas de los últimos tiempos.

Ahora y como reflejo de este siglo de las luces (en el plano de nuestras pantallas se refiere, de avisos parpadeantes que aparecen de izquierda a derecha, en desvío, deriva y despiste constante), Charnego despliegan ante nosotros una fiesta mayor, así que sacad el confeti porque ‘Regreso al futuro’ es como un desfile gramsciano de carrozas con gigantes y cabezudos. Una larga pasarela de monstruos en majestad, pertenecientes a ese mundo varón, Marca España y obsoleto que se retransmite a sí mismo en sórdido directo, que nos interpela con suficiencia y que sobreactúa sin pudor, chapoteando como un niño en los charcos de la mentira.

La fragilidad no es sexy, pero precisamente porque la verdad ha perdido su valor -especialmente durante estos tiempos de inminencia distópica- y porque debemos asumir nuestra parte de responsabilidad en la construcción de la esperanza… hoy la lucha cultural tiene un fin urgente. Tal y como reza la imagen tautológica de la portada, ese fin consiste evitar que el pasado regrese (ya asoma). Consiste en trascender el algoritmo para evitar que el futuro cristalice en una suerte de círculo histórico vicioso, donde el extractivismo y la desigualdad terminen por institucionalizar a la empresa privada como elemento útimo de remisión, en torno al cual orbite nuestra salvación.

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