«Sigrar» significa ‘victorias’ en idioma islandés, es decir, de los vikingos, lo cual podría sonar a otro nuevo sarcasmo marca de la casa… cuando en realidad no es más que la incontestable victoria o, mejor dicho; victorias en plural; que se plasman en este el sexto álbum de El relevo alemán. Pues, si tenemos en cuenta que «La séptima extinción», su ilustre y denso predecesor, salió en lo peor de la pandemia (profético título, por cierto), con este nuevo trabajo la banda de Madrid necesitaba reactivar su entusiasmo, introduciendo algunos cambios en su disciplina musical. Todo ello, en pro de una búsqueda de luz que culmina en este fantástico disco.
Por ejemplo, viajar al idílico estudio de Brian Hunt (Half foot outside, Templeton), situado en lo más profundo de la Cantabria rural (parte sustancial de la infancia de JC), y rematar, mezclar y masterizar el disco con Ojo (La débil, Nudozurdo) en El purgatorio, su estudio de Madrid, han sido dos experiencias nuevas y estimulantes. Ambas han marcado la dinámica de grabación a la que JC, Cris y Javi estaban acostumbrados. Factores, todos ellos, que hacen que probablemente nos encontremos ante el disco más dinámico y con más contrastes entre las canciones de la carrera del trío de Madrid.
Las dos caras de la moneda -el pop aguerrido y el ruidismo- coexisten y se confunden en unas composiciones donde lo personal y lo surrealista enfundan máscara y texto de personajes sin igual. Con elocuentes referencias históricas, los protagonistas de estas nuevas canciones te agarran por la solapa y te miran fijamente a los ojos. Es exactamente igual que la música, los directos y la trayectoria vital de El relevo alemán pues, desde la trinchera de su local de ensayo, he aquí a un grupo que ha vuelto a sacar fuerzas de flaqueza para dar lo mejor de sí cuando todo se podía en su contra, tras el hiato de la pandemia. Efectivamente «Sigrar» cierra el círculo iniciado en 2009 con «Ética protestante» y lo hace en lo más alto, con canciones irrefutables, atemporales.














