Con un álbum en 2023 (Rosario de concesiones), múltiples giras a sus espaldas y un segundo trabajo de estudio en camino, Ensaña es una banda que es capaz de estirar las costuras del rock para adentrarnos en un universo de música angular, bella y violenta que impugna cualquier regla que aplique a las escenas contemporáneas de post-hardcore, slow core y math-rock imaginables.
Pandiatonismo, superposición de acordes en polifonía modal y una conciliación entre disonancias y consonancias con la que enfatizar la ambigüedad del centro tonal, son usados por Daniel Ardura (Alado sincera, Sonio), María Sáenz (Zapatotipobota, Come’n Wait) y David Comas (Turmell, Alado sincera, Ghandi rules OK, Quòniams) para articular su visión anti pop sobre métricas de amalgama que se concatenan en progresiones y andamiajes narrativos sorprendentes. Inclasificable, el trío de Xixón desdibuja los límites entre los géneros y difumina las líneas rojas de lo posible dentro del mundo del rock —y ya no te digo— en castellano y catalán. Abstracción que se ve amplificada por una lírica que nos interpela con voces distintas, que trasciende lo figurativo y activa nuestra imaginación con originalidad. Su expresividad denota poética y política, y el disfrute aumenta con cada nueva escucha, gracias a un lenguaje musical que no admite imperativos preconcebidos.
Ensaña son una banda extraordinaria porque inducen una experiencia estética en la que prima la intuición sobre la lógica, suscitando reacciones, sentimientos e interpretaciones semánticas no excluyentes, ni fácilmente descriptibles, ni siquiera reducibles a palabras pero que impulsan nuestra capacidad de abstracción, provocan nuestra sensibilidad subliminal y cuestionan nuestra madurez reflexiva.















































